Los detalles desconocidos del romance entre Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler

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Isabel Preysler es la que siempre pacta sus apariciones en ¡Hola!, pero esta vez fue el escritor Mario Vargas Llosa quien impuso las condiciones para hablar con la prensa. Eligió hacerlo con la revista Cosas, de su natal Perú, así como al entrevistador, el renombrado escritor Santiago Roncagliolo, muy cercano a él.

Lo más llamativo de la entrevista es que la pareja cuenta, por primera vez, las infidencias del borrascoso destape de sus amores. Preysler asegura que a mediados de 2015 la llamó el editor de una revista para decirle que tenía unas fotos de ella y el escritor, tomadas en la casa de su hijo, el cantante Enrique Iglesias.

“Le dije que estaba cansada de esto. La gente acababa de liarme con Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, y no quería empezar con otro rumor”, recordó Isabel.

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Finalmente, la revista no publicó las fotos pero, semanas más tarde, un editor de ¡Hola!, su casa por muchos años, le vino otra vez con la historia de que tenía unas imágenes de ella y Vargas Llosa saliendo de un hotel. “Le expliqué que solo éramos viejos amigos y que estábamos comiendo”.

El periodista no se tragó el cuento y le contestó: “Si las guardo, es casi peor (…). La gente se preguntará por qué no las publico y se desatarán chismes”.

Acto seguido, se descubrió oficialmente, en portada, el noviazgo, aunque como subrayó Isabel, la revista trató el asunto con sutileza: “La nota solo informaba que habíamos ido a comer a un restaurante. Así se le quitaría importancia a la ocasión (…). Por favor, ¡llevábamos décadas siendo amigos! ¡Habíamos salido juntos con nuestras parejas muchas veces!”.

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La publicación desató un comunicado de Patricia Llosa, esposa del literato, desconcertada porque, días antes, ella y Mario habían celebrado sus bodas de oro.

Isabel fue tildada de “robamaridos” y desde ahí los fotógrafos empezaron a asediarlos, hasta una noche en que ella prefirió no salir para evitarlos. Pero él le dijo: “Ahora sí que salimos a cenar. Con más razón. Porque ese comunicado no dice la verdad. Y no puedes dejar que decidan tu vida unos paparazzi”.

La gran humillada del drama fue Patricia Llosa, entonces esposa del escritor. Su hijo Álvaro, a la derecha, fue el único familiar que no le quitó el saludo al escritor por dejar a su madre.
De la trifulca quedan rescoldos, porque la pareja aprovechó para mandarles un mensaje a quienes tanto los critican en Perú. “Hay gente que cree que vendo las fotos (a ¡Hola!) yo misma. ¡No cobro un céntimo!”, afirmó Preysler, e insistió en que Mario y Patricia ya estaban separados cuando se enamoró de él.

De los tres hijos del literato, solo Álvaro no le quitó el saludo a su padre. Ahora parece que todo empieza a subsanarse.

“Algunos temas aún son tabú entre nosotros. He ido restableciendo una relación amistosa y cordial con buena parte de mi familia (…). Eso es muy importante, sobre todo porque tengo cinco nietas y un nieto. No me los quiero perder”, aseguró el último sobreviviente del boom latinoamericano.

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