Judit Giró, inventora de un detector de cáncer de mama en casa y por la orina: «Si un perro puede hacerlo, la ingeniería también»

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La ingeniera biomédica catalana ha sido premiada con el Dyson Award 2020 gracias a su proyecto The Blue Box
La ingeniera biomédica Judit Giró, de Tarragona, tiene solo 24 años y acaba de ganar el premio Dyson Award 2020 gracias a su proyecto The Blue Box (la caja azul). Un dispositivo biomédico que permitirá en un futuro a las mujeres realizarse una prueba de cáncer de mama en su propia casa, a través de la orina, sin dolor ni radiación y de bajo coste.

Es la primera vez que estos premios internacionales (a los que se han presentado 1.800 proyectos, el mayor número de participantes en sus 15 años de historia), reconocen con el premio mundial a un español. El galardón está dotado con unos 40.000 euros.

Licenciada en Ingeniería biomédica por la Universidad de Barcelona, Judit continuó su formación en la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos) con un máster. Y fue en el trabajo final de este cuando presentó su primer proyecto de The Blue Box.

Pero la inspiración le había llegado mucho antes. «Estando en la Universidad de Barcelona, un profesor nos habló de que había un estudio en el que un perro era capaz de detectar que un paciente tenía cáncer con solo oler su aliento. Pensé, entonces, que si un perro era capaz de hacer eso, quizás con ingeniería se podría replicar», asegura.

«Muchas veces los ingenieros tenemos la necesidad de realizar alta tecnología, de sobrepasar los límites de la natura y nos olvidamos de que la natura desde hace años tiene respuestas a todo», dice. «Para hacer un diseño perfecto, deberíamos siempre observar siempre la naturaleza, aprender de ella y ponernos a diseñar».

El trabajo de fin de máster en la Universidad de California de Judit versó sobre la creación y el desarrollo de The Blue Box. En medio de todo, su madre enfermó de cáncer de mama, una motivación más para seguir con el proyecto. «Esta enfermedad, por suerte, se cura en casi todos los casos diagnosticados y más todavía si se diagnostican en estadios tempranos. Y es una pena porque ahora mismo no tenemos los medios necesarios para estos diagnósticos precoces. Además, la mamografía duele, por eso muchas mujeres no se la hacen y encima es una prueba que irradia. Había una necesidad de crear una nueva prueba sustituta de la mamografía», señala.

Judit explica que The Blue Box consiste en una cajita azul con unos sensores. Tras depositar un botecito de orina dentro, los sensores reaccionan de manera diferente según sea la composición de la orina, dependiendo de si tienes o no cáncer de mama. La información que recogen los sensores se envían vía bluetooth desde la Blue Box al teléfono móvil y, gracias a una aplicación, de ahí, directamente a la nube. En la nube, un servidor con un algoritmo de inteligencia artificial clasifica la orina según lo que se haya detectado. Finalmente, la información se manda al teléfono de la usuaria para que ella misma pueda verla. «La clave es un mix entre dos áreas que normalmente no se mezclan como es el diagnóstico basado en la bioquímica y la inteligencia artificial», asegura Judit.

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