El vestido de Cristina Pedroche en las campanadas es un diseño de hace 30 años de Manuel Piña

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Como cada año desde 2014, Cristina Pedroche se ha hecho de rogar. La presentadora, estrella de la televisión, las redes, los whatsapp y los comentarios en las calles de media España en los últimos días del año, ha esperado a que faltase un minuto para las campanadas de la Puerta del Sol para descubrir cuál ha sido el diseño que ha decidido vestir para despedir al 2021 y estrenar el 2022. Esta vez, su octava cita en la retransmisión de Nochevieja, la madrileña ha vuelto a innovar. Lo ha hecho año tras año, logrando sorprender, de un modo u otro, al público. Pero este la novedad está en que no ha escogido un vestido nuevo, hecho a medida o pensado específicamente para ella. La pieza elegida ya existía y tiene más de 30 años. Es un vestido del desaparecido Manuel Piña. Una prenda que estaba en su museo y que la presentadora y su estilista, José Fernández Pacheco, Josie, han recuperado para la ocasión. “Es la primera vez que apostamos por un diseño que ya estaba hecho y me hace mucha ilusión que sea de Manuel Piña porque se lo merece más que nadie. Es un vestido muy vigente, un look totalmente 2022, aunque se hizo hace 30 años”, apunta Josie, en un entrevista concedida a S Moda.

El diseño escogido por Josie y Pedroche es uno de los últimos que realizó Piña (Manzanares, Ciudad Real, 1944-1994) y que presentó en la antes llamada pasarela Cibeles en septiembre de 1990, para la temporada de primavera/verano del año 1991; es decir, salió a la venta más de tres décadas antes de que Pedroche se lo haya puesto. La pieza, transparente, está “confeccionada en tafetán calado irisdicente, con acabados metálicos y dos aros que aportan volumen geométrico a modo de caparazón del escarabajo, que fuera logotipo de su desaparecida marca”, según explica el museo de Manuel Piña en un comunicado. Esta noche de fin de año la prenda ha vuelto a la vida. Además, está “inspirada en la metamorfosis de los insectos y reptiles, pero sobre todo en su renacer tras abandonar su antigua piel”.

El vestido pertenece al museo dedicado al diseñador en su localidad natal. El centro está ubicado en una casa solariega con 4.000 piezas —300 de ellas de indumentaria— y se nutre del legado de diseñador y de donaciones, tanto de amigos y clientes como de familiares, sobre todo de su madre y de su hermano. Manzanares ha sido el origen de todo porque Josie también nació en esta localidad. “Josie es un manzanareño excepcional, es un hombre que quiere a su tierra y a su gente, y que se siente muy orgulloso de la ciudad donde nació”, explica a EL PAÍS, Julián Nieva Delgado, alcalde de la localidad, que añade: “Esta colaboración es producto del acercamiento y de la generosidad de Josie con su ciudad, sabiendo la fuerza y las posibilidades que tiene el museo Manuel Piña. Por tanto, Josie es el artífice de este proyecto y yo, como alcalde, le estoy muy agradecido por dar visibilidad, desde su privilegiada posición, a la promoción del turismo cultural que propone nuestra ciudad”.

Piña fue uno de los grandes creadores de moda española de los ochenta y los noventa. Nacido en Manzanares, en su juventud decidió mudarse a Madrid y comenzar una carrera en la moda (primero como dependiente en centros comerciales o vendiendo muestrarios) que como diseñador fue muy exitosa, tanto en aplausos de la crítica y del público como en ventas. Su uso del color y, sobre todo, del punto, era considerado magistral. Llegó a tener tiendas en Madrid y Nueva York y a presentar sus colecciones en Francia, Italia, Alemania y Reino Unido. Con gran sensibilidad y fina pluma, supo juntar lo comercial con lo artístico: era capaz de dedicarle una colección a Camarón de la Isla, pero también de crear los uniformes para los empleados de Correos. En la primavera de 1994 se retiró y falleció seis meses después en su pueblo, en octubre de 1994, con 50 años, víctima del sida. En 2013, el Museo del Traje de Madrid le dedicó una retrospectiva. El alcalde está convencido de que “a Manuel Piña le hubiera encantado participar en algo así, habría dado lo mejor de sí mismo con el orgullo de que una de sus prendas llegase al gran público, y no solo a nivel nacional. Además, Cristina representa esa mujer fuerte, poderosa y que hace suya una prenda que tanto le gustaba”.

El diseño de Piña ha estado complementado por los de otros dos creadores españoles. Primero, y de forma bien visible, la capa alada de la presentadora, creada por Buj Studio, firma comandada por Raquel Buj, que lleva más de un lustro trabajando en el sector tras dar el salto desde la arquitectura y que con otras tres mujeres —Daniela Camacho, Andrea Rehbein y Paloma Martínez— ha pasado cuatro meses elaborando la pieza. “Requiere mucho trabajo manual, hay distintas técnicas: impresión 3D, que ha llevado entre 250 y 300 horas; corte láser, que tiene más de 30 horas; técnicas de unión y transformación de volúmenes con calor, más de 100 horas…”, enumera Buj, que cree que esta ocasión puede ayudarle y darle nombre en el mercado. “Es mi primera acción con tanta visibilidad y no sé muy bien ni lo que va a venir. Me hace ilusión, me gustó mucho”, asegura, destacando la gran profesionalidad de Pedroche y de Josie. “Son personas muy inteligentes, me pareció muy interesante el hecho de dejarme llevar de su mano, de confiar”, asegura.

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